En la playa localizada en el pueblo de Monster, las excavadoras trabajan para convertir arena de dragada del fondo del lecho del Mar del Norte para convertirlas en dunas, en un ambicioso esfuerzo para salvaguardar los Países Bajos de las inundaciones.
Extendiéndose más de 20 kilómetros (15 millas), este proyecto es uno de los tantos en la lucha eterna en contra del aumento de los niveles del mar atribuidos al calentamiento global.
Debido a que se encuentra en una zona de bajo delta, Holanda es bastante sensible al cambio climático ya que si los niveles del mar o de los ríos aumentan, este país estará bajo amenazas de inundaciones. Hoy en día la costa no presenta ningún problema pero el estado Holandés está invirtiendo en la seguridad de las personas que vivirán por los próximos 50 años.
Se estima que más de 18 millones de metros cúbicos de arena (cantidad suficiente para llenar 7,200 piscinas olímpicas) serán depositados en la nueva batería de dunas costales hasta el año 2011. Este proyecto se puso en marcha en el 2008 con un costo total de 130 millones de Euros (Alrededor de 200 millones de dólares).
La arena es dragada desde el fondo del Mar del Norte por dos vehículos especializados que trabajan día y noche. Luego esta arena se enviada a través de tuberías hasta la playa en donde las maquinarías aglomeran la arena para crear las dunas, alargando y extendiendo el tamaño de la playa y ganándole el territorio al mar, metro a metro.
Se empleó esta solución ya que esta zona está densamente poblada y no había espacio para construir más diques. Las nuevas dunas tendrán de 30 a 60 metros de ancho y una altura de 10 metros por encima del nivel del mar, y serán recubiertas con un tipo de grama especial con largas raíces para mantener la arena firmemente en su lugar. Otra ventaja de estas dunas es que evita la infiltración del agua de mar, y de esta forma reduce el peligro de contaminación de los acuíferos adyacentes.